A partir de lo ya estudiado hasta aquí y
para poder precisar las categorías fundamentales de la pedagogía se hace
necesario caracterizar cada uno de los procesos por separado y, a la vez,
relacionarlos, para clasificarlos.
Como sabemos, el proceso formativo se puede
clasificar, sobre la base del criterio de las funciones que persigue, en tres
tipos de procesos: el educativo, el desarrollador y el instructivo.
Al mismo tiempo, el proceso educativo se
puede clasificar atendiendo al tipo de instrucción que participa en su
ejecución. La sociedad dispone de un conjunto de instituciones para el
desarrollo del trabajo educativo: la escuela, la familia o la sociedad en su
conjunto, mediante las organizaciones políticas, de masas, etc. Cuando
participan todas estas instituciones al mismo tiempo la denominamos educación
en sentido amplio. A estas tres instituciones sociales relacionadas
dialécticamente les corresponde la tarea de formar al hombre, desempeñando cada
una de ellas el papel esencial en dependencia de las condiciones que en cada
momento existan. Sin embargo, a la escuela se le asigna la misión fundamental
de la educación de las nuevas generaciones y de ser el centro de su ejecución
por su carácter sistémico y porque en la misma se desenvuelven profesionales de
esta actividad que están armados de la teoría pedagógica y pueden desempeñar su
labor de un modo más eficiente, esta es la educación en sentido estrecho.
En resumen, el proceso formativo se puede
clasificar en tres tipos de procesos, en correspondencia con la función que
lleva a cabo y, además, el proceso educativo se puede clasificar atendiendo al
tipo de institución que participa en su ejecución, en sentido amplio cuando es
toda la sociedad, y en sentido estrecho si sólo participa la escuela (Esquema
2)
El proceso formativo también se puede
clasificar atendiendo al nivel teórico, científico y de sistematicidad con que
se desarrollan el proceso formativo escolar y el proceso formativo no escolar.
Proceso formativo escolar. Proceso formativo, de carácter sistémico y profesional
fundamentado en una concepción teórica pedagógica generalizada,
intencionalmente dirigida a preparar a las nuevas generaciones para la vida
social y en primer lugar para el trabajo. El proceso formativo escolar a su vez
se pueda clasificar en tres: el proceso docente – educativo, el proceso
extradocente y el proceso extraescolar.
Proceso docente – educativo. proceso formativo escolar que del modo más sistémico se
dirige a la formación social de las nuevas generaciones y en él el estudiante
se instruye, desarrolla y educa.
Proceso extradocente. Proceso formativo escolar que se desarrolla con un
menor grado de sistematicidad; por ejemplo, la participación de los estudiantes
en el coro de la escuela, cuyo desarrollo no pertenece a ninguna materia en
específico.
Proceso extraescolar. Proceso formativo escolar que se desarrolla fuera de la
escuela, aunque es dirigido por ella y posee un menor grado se sistematicidad;
por ejemplo la actividad de los pioneros exploradores.
El resto de las influencias educativas
pertenecen al denominado proceso formativo no escolar que ejerce la sociedad
sobre sus miembros, tiene un carácter más espontáneo y empírico, y se apoya en
mucho menor grado en las generalizaciones teóricas de la ciencia pedagógica;
aunque debe ser lo docente quien centre el desarrollo de todos esos procesos;
por ejemplo, los programas de televisión infantiles.