1.4. Clasificación de los procesos formativos. Categorías de la pedagogía

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A partir de lo ya estudiado hasta aquí y para poder precisar las categorías fundamentales de la pedagogía se hace necesario caracterizar cada uno de los procesos por separado y, a la vez, relacionarlos, para clasificarlos.

Como sabemos, el proceso formativo se puede clasificar, sobre la base del criterio de las funciones que persigue, en tres tipos de procesos: el educativo, el desarrollador y el instructivo.

Al mismo tiempo, el proceso educativo se puede clasificar atendiendo al tipo de instrucción que participa en su ejecución. La sociedad dispone de un conjunto de instituciones para el desarrollo del trabajo educativo: la escuela, la familia o la sociedad en su conjunto, mediante las organizaciones políticas, de masas, etc. Cuando participan todas estas instituciones al mismo tiempo la denominamos educación en sentido amplio. A estas tres instituciones sociales relacionadas dialécticamente les corresponde la tarea de formar al hombre, desempeñando cada una de ellas el papel esencial en dependencia de las condiciones que en cada momento existan. Sin embargo, a la escuela se le asigna la misión fundamental de la educación de las nuevas generaciones y de ser el centro de su ejecución por su carácter sistémico y porque en la misma se desenvuelven profesionales de esta actividad que están armados de la teoría pedagógica y pueden desempeñar su labor de un modo más eficiente, esta es la educación en sentido estrecho.

En resumen, el proceso formativo se puede clasificar en tres tipos de procesos, en correspondencia con la función que lleva a cabo y, además, el proceso educativo se puede clasificar atendiendo al tipo de institución que participa en su ejecución, en sentido amplio cuando es toda la sociedad, y en sentido estrecho si sólo participa la escuela (Esquema 2)