1.2. ¿Qué es la Pedagogía? El objeto y objetivo

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Para resolver el problema que se presenta hace falta acudir a la práctica social. Mediante su observación se puede hacer el análisis siguiente:

Para satisfacer la necesidad de la preparación de los ciudadanos de una sociedad hace falta formarlos. De esto se infiere que debe existir un proceso en el que se tiene la aspiración de formarlos. En consecuencia, la formación es el proceso y el resultado cuya función es la de preparar al hombre en todos los aspectos de su personalidad.

Para que un individuo se considere preparado es necesario que se haya apropiado de parte de la cultura que lo ha precedido y, consecuentemente conozca una profesión, que sea instruido. Un hombre es instruido, cuando puede resolver los problemas presentes en su actividad cotidiana, es decir, cuando domina su profesión. Lo primero que tiene que resolver el proceso formativo, con vistas a preparar al hombre, es “dar carrera para vivir”.[1]

La instrucción es el proceso y resultado cuya función es la de formar a los hombres en una rama del saber humano, de una profesión, de “dar carrera para vivir”. Requiere, además, y como resultado de esa misma apropiación, que desarrolle todas sus facultades o potencialidades funcionales, tanto espirituales como físicas. El hombre será inteligente si se le ha formado mediante la utilización reiterada de la lógica de la actividad científica, de la actividad laboral, profesional. Esa potencialidad funcional para ejecutar una acción, para resolver un problema, es sólo posible apoyado en el conocimiento de una rama del saber humano, de una profesión. Para estar preparado se requiere, por tanto, ser instruido y, además, haber desarrollado sus potencialidades funcionales o facultades.

El desarrollo es el proceso y el resultado cuya función es la de formar hombres en plenitud de sus facultades tanto espirituales como físicas, de “templar el espíritu y el cuerpo”.[2]

La instrucción y el desarrollo se forman juntos e interactuando, aunque ambos mantienen una relativa autonomía y personalidad propias. Por ejemplo , un profesor de cultura física instruye a sus estudiantes en un determinado deporte, la natación, mediante el aprendizaje de determinadas técnicas; por medio de la asimilación de esos contenidos el escolar va a la vez desarrollando determinadas capacidades de fuerza y resistencia; pero el docente puede incluso hacer más, con el ánimo de potenciar la asimilación de la natación puede, en un momento determinado, orientarle que hagan levantamiento de pesas, es decir, que ejecuten otra instrucción, para propiciar el desarrollo de la capacidad de la fuerza que, posteriormente, contribuirá decisivamente a un mejor desenvolvimiento de la natación. La comprensión del vínculo obligado y de la relativa autonomía de cada proceso es una medida de la madurez de la pedagogía, como ciencia.


[1] José de la Luz y Caballero. Elencos y discursos académicos. Editorial de la Universidad de la Habana, La Habana, 1952.

[2] José de la Luz y Caballero en Ob. Cit.