Para resolver el
problema que se presenta hace falta acudir a la práctica social. Mediante su
observación se puede hacer el análisis siguiente:
Para satisfacer la
necesidad de la preparación de los ciudadanos de una sociedad hace falta
formarlos. De esto se infiere que debe existir un proceso en el que se tiene la
aspiración de formarlos. En consecuencia, la formación es el proceso y el
resultado cuya función es la de preparar al hombre en todos los aspectos de su
personalidad.
Para que un individuo
se considere preparado es necesario que se haya apropiado de parte de la
cultura que lo ha precedido y, consecuentemente conozca una profesión, que sea
instruido. Un hombre es instruido, cuando puede resolver los problemas
presentes en su actividad cotidiana, es decir, cuando domina su profesión. Lo
primero que tiene que resolver el proceso formativo, con vistas a preparar al
hombre, es “dar carrera para vivir”.
La instrucción es el
proceso y resultado cuya función es la de formar a los hombres en una rama del
saber humano, de una profesión, de “dar carrera para vivir”. Requiere, además,
y como resultado de esa misma apropiación, que desarrolle todas sus facultades
o potencialidades funcionales, tanto espirituales como físicas. El hombre será
inteligente si se le ha formado mediante la utilización reiterada de la lógica
de la actividad científica, de la actividad laboral, profesional. Esa
potencialidad funcional para ejecutar una acción, para resolver un problema, es
sólo posible apoyado en el conocimiento de una rama del saber humano, de una
profesión. Para estar preparado se requiere, por tanto, ser instruido y,
además, haber desarrollado sus potencialidades funcionales o facultades.
El desarrollo es el
proceso y el resultado cuya función es la de formar hombres en plenitud de sus
facultades tanto espirituales como físicas, de “templar el espíritu y el
cuerpo”.
La instrucción y el desarrollo se forman juntos
e interactuando, aunque ambos mantienen una relativa autonomía y personalidad
propias. Por ejemplo , un profesor de cultura física instruye a sus estudiantes
en un determinado deporte, la natación, mediante el aprendizaje de determinadas
técnicas; por medio de la asimilación de esos contenidos el escolar va a la vez
desarrollando determinadas capacidades de fuerza y resistencia; pero el docente
puede incluso hacer más, con el ánimo de potenciar la asimilación de la
natación puede, en un momento determinado, orientarle que hagan levantamiento
de pesas, es decir, que ejecuten otra instrucción, para propiciar el desarrollo
de la capacidad de la fuerza que, posteriormente, contribuirá decisivamente a
un mejor desenvolvimiento de la natación. La comprensión del vínculo obligado y
de la relativa autonomía de cada proceso es una medida de la madurez de la
pedagogía, como ciencia.
También de la observación
de la práctica social se aprecia un tercer proceso: el ciudadano vive inmerso
en un conjunto de relaciones con otros hombres, así llamadas
relaciones sociales.
Estas relaciones van conformando determinados rasgos de su personalidad,
mediante los cuales expresa los valores que los objetos y las personas tienen
para él. En el estudiante hay que formar, además del desarrollo y la
instrucción, los valores y sentimientos propios del hombre como ser social. La sociedad
en su devenir histórico ha acumulado valores morales, religiosos, políticos y jurídicos, entre
otros, que forman parte de los elementos más preciados de su cultura. El
ciudadano, el joven, tiene que apropiarse de esos valores como parte de su preparación
y, de lograrse esto, se considera educado.
La educación es el
proceso y el resultado cuya función es la de formar al hombre para la vida, de
“templar el alma para la vida”,
en toda su complejidad.
“Educar es depositar
en cada hombre toda la obra humana que
le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el
día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no
dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; Es preparar al
hombre para la vida”.
Estos tres procesos
del proceso de formación se dan a la vez. Sin embargo, no significa que
automáticamente a un conocimiento le corresponda un sólo tipo de acción o de
sentimiento en una relación directa, lineal; por el contrario, la gama de
variantes es inagotable, de ahí que la selección de qué opción escoger es
consciente, consecuencia de su naturaleza dialéctica. Por ejemplo, usted puede
enseñar una especia marina en Biología, cuando el alumno caracteriza dicha
especie se está instruyendo; sin embargo, puede a la vez significar la
necesidad que tiene la humanidad de
conservar el medio ambiente; en ese sentido está contribuyendo a formar un
valor en el escolar, a educarlo, pudiera
ignorar hacer énfasis en lo segundo y no contribuir entonces a la educación; se
educa cuando se instruye, pero, hacia donde, depende de como lo hace.
Queremos resaltar el
hecho de que se puede garantizar en un proceso docente relativamente corto que
el escolar se apropie de un conocimiento, pero la formación de un sentimiento
es algo mucho más complejo y dilatado, que requiere la presencia de otros
muchos factores incidiendo a la vez para su consecución; de ahí la complejidad
de las relaciones entre estos procesos.
En resumen, la observación
de la práctica social permitió concluir que existe un proceso totalizador cuyo
objetivo es preparar al hombre como ser social denominado proceso de formación,
que agrupa en una unidad dialéctica los procesos educativo, desarrollador e
instructivo.
La pedagogía es la ciencia que tiene como objeto
de estudio el proceso formativo
El estudio de la pedagogía
nos permite dirigir científicamente la formación: la educación, la instrucción
y el desarrollo de los ciudadanos de una sociedad, para alcanzar altos niveles
de calidad y excelencia, en correspondencia con los más caros intereses de esa
sociedad.